
El miércoles el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles del 10% para Perú.
Dicho arancel, que también se aplicará a varios países latinoamericanos entrará en vigor desde el sábado 5 de abril. Mientras que, el arancel de 20% para las importaciones de la Unión Europea (UE) comenzará a aplicarse desde el 9 de abril.
¿Qué es lo que se viene tras el anuncio? El exministro Luis Miguel Castilla no descartó una eventual “recesión global”.
“Es importante que la gente entienda que hay un impacto directo hacia ciertos sectores. Aquí no hay nada de reciprocidad porque tenemos un acuerdo comercial y nuestro comercio no paga aranceles. Así es que hay reciprocidad cero, se vulnera un acuerdo comercial que tenemos desde hace 16 años, se ha puesto de lado apelando a una ley de emergencia”, señaló en el programa Cuentas Claras de Canal N.
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Sostuvo que “es una locura lo que está haciendo Donald Trump”, pues “es inflacionario y está castigando a todo el mundo con una política al más puro estilo latinoamericano del pasado”.
Castilla agregó que con la medida se va a penalizar al consumidor norteamericano, a aquellas empresas norteamericanas que tienen que importar bienes intermedios de muchos países, que ahora tienen que pagar un arancel, lo que termina afectando a la propia industria estadounidense.
“En nuestro país más o menos le exportamos 10,000 millones de dólares y hay tres sectores que están particularmente afectados: La agroindustria, por ejemplo, los arándanos, las uvas de mesa, los espárragos. También tenemos, las confecciones y textiles, así como el oro, los cátodos de cobre. Felizmente el 85% de nuestras exportaciones van a otros mercados y eso nos da una fortaleza frente a otros países”, añadió Castilla.

¿Qué pasará con el dólar?
El exministro de Economía indicó que a corto plazo el dólar se “va a debilitar” porque la economía norteamericana entraría a una fase de menor crecimiento.
“Se debilita el dólar y se aprecian otras monedas como efectivamente está ocurriendo”, expresó.
“Como el mundo crece menos, la demanda externa baja, significa que la divisas irán a otras partes del mundo y habrá presiones de depreciación en nuestro país (...) Eso puede dificultar la labor del BCRP de mantener la inflación baja. Felizmente tenemos fortalezas macroeconómicas”, insistió.