
La presión por adaptarse a los cambios tecnológicos y cerrar brechas de habilidades está empujando a las empresas peruanas a reforzar la capacitación de sus equipos. El diagnóstico no es menor: el Global Skills Report 2025 de Coursera señala que dos tercios de los empleadores ven la falta de habilidades como un obstáculo para su crecimiento, y que el 85% de las organizaciones ya proyecta capacitar o recapacitar a su personal, especialmente en competencias digitales e inteligencia artificial.
En este contexto, I-ED Educación Digital viene impulsando cuatro rutas de formación que —según la compañía— están mostrando efectos inmediatos en la productividad organizacional. La premisa es clara: el avance tecnológico exige talento preparado.
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“El fortalecimiento del talento no solo mejora el desempeño individual, sino que impacta directamente en la competitividad de toda la empresa”, afirmó Gilbert Leiva, presidente de I-ED Educación Digital. Agregó que las organizaciones que invierten de manera constante en sus equipos “logran adaptarse con mayor rapidez a los cambios del mercado y sostener su crecimiento”.
En ese sentido, nombra las cuatro rutas de capacitación que hoy impulsan mejores resultados empresariales:
- Competencias digitales transversales: El dominio de herramientas digitales, automatización y análisis de datos se ha vuelto esencial para cualquier área. Los programas de alfabetización digital permiten optimizar procesos, reducir errores y mejorar la toma de decisiones basada en evidencia.
- Liderazgo adaptativo y gestión del cambio: La productividad también depende del liderazgo. Capacitar a jefaturas y mandos medios en liderazgo digital, comunicación efectiva y gestión de equipos híbridos asegura motivación, alineamiento y eficiencia incluso en contextos de transformación.
- Formación técnica personalizada: Las capacitaciones generales ya no son suficientes. Las empresas más competitivas diseñan rutas de aprendizaje por puesto o nivel de responsabilidad. “La capacitación debe responder a lo que el colaborador realmente necesita aprender para aportar más valor a la organización”, destacó Leiva.
- Cultura de aprendizaje continuo: El aprendizaje no termina con un curso. Las organizaciones que promueven actualización permanente logran equipos más comprometidos, creativos y resilientes frente a los cambios tecnológicos.
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“La productividad empieza por las personas. Apostar el talento es invertir en el crecimiento del negocio. Las empresas que fortalecen su capital humano están construyendo su ventaja competitiva más sostenible”, enfatizó Leiva.








