
La sostenibilidad empresarial ha pasado de ser un complemento reputacional a convertirse en un componente central de la competitividad. En un entorno donde los consumidores exigen mayor transparencia, los inversionistas evalúan riesgos ASG y las normas avanzan hacia mayores estándares de información, las compañías —sin importar su tamaño— enfrentan el reto de integrar este enfoque en su estrategia.
Cecilia Rizo Patrón, directora ejecutiva de Avanza Sostenible, sostiene que el cambio implica un giro de fondo. “La sostenibilidad debe dejar de verse como un conjunto de buenas prácticas y pasar a formar parte del corazón estratégico de la organización. Implica definir políticas, metas y una estructura de gobernanza que asegure su cumplimiento”, afirma.
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Con base en su experiencia acompañando procesos de madurez sostenible, la especialista resume seis pasos que permiten convertir la intención en gestión:
- Construir la visión y el gobierno corporativo: Toda estrategia parte de una visión clara y un compromiso institucional visible desde la alta dirección. En esta etapa se establecen políticas, responsabilidades y mecanismos de gobernanza que garanticen la supervisión constante de los avances.
- Comprender el contexto interno y externo: Antes de definir metas, es fundamental realizar un diagnóstico de la organización: identificar tendencias regulatorias, estándares internacionales y buenas prácticas del sector, así como analizar las expectativas de los grupos de interés y el nivel actual de madurez sostenible.
- Analizar la doble materialidad: Una gestión moderna reconoce que los impactos van en dos direcciones. Por un lado, los que la empresa genera sobre el entorno social y ambiental; y por otro, los riesgos y oportunidades que estos aspectos representan para su rentabilidad y continuidad.
- Diseñar el plan director de sostenibilidad: Es decir, la hoja de ruta del cambio. Incluye los objetivos estratégicos, líneas de acción prioritarias y los indicadores que permitirán medir el progreso. Su éxito depende de la coherencia entre las metas, los recursos disponibles y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con los que la empresa decida alinearse.
- Comunicar con propósito y transparencia: El plan debe ir acompañado de una estrategia de comunicación interna y externa que fortalezca la cultura organizacional y la reputación corporativa. Informar con claridad y frecuencia sobre los avances permite generar confianza y compromiso entre colaboradores, clientes, comunidades e inversionistas.
- Medir, evaluar y gobernar los resultados: La sostenibilidad no se logra con acciones puntuales. Es indispensable establecer un sistema de seguimiento, un cuadro de mando y procesos de revisión periódica desde la dirección para asegurar la mejora continua y la rendición de cuentas.
En Perú, la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) informó que en el 2024, 171 empresas emisoras presentaron el cuestionario de 25 preguntas que conforman el Reporte de Sostenibilidad Corporativa, de acuerdo con lo exigido por la Resolución del Superintendente N.º 018-2020-SMV/02. Según esta información sólo 52% de las empresas listadas emite un reporte de sostenibilidad separado, lo que evidencia el largo camino que aún queda para que este enfoque sea parte integral de la gestión.
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Para Rizo Patrón, el mensaje es claro: la sostenibilidad ya no es un atributo adicional, sino una condición para mantenerse vigente. “Las empresas que estructuran su gestión sostenible con estrategia y evidencia no solo reducen riesgos, sino que fortalecen su capacidad de innovar y generar valor compartido”, afirma.








