
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó ayer el nuevo Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2026-2029. En el documento, el ministerio ratificó que la economía peruana crecerá 3.5% en 2025 y 3.2% promedio en los próximos cuatro años. Una senda que no convence a especialistas consultados por Gestión.
Si bien la cifra general de avance para el PBI del 2025 se mantiene, el MEF sí realizó variaciones llamativas respecto al movimiento que tendrán los sectores productivos, especialmente minería e hidrocarburos, que dejan preguntas en el aire sobre lo que se anticipa para los siguientes años.
Al mismo tiempo, si bien reconocen riesgos, tanto externos como internos, que podrían frenar a la economía peruana en los próximos años, dos ex titulares del MEF coinciden: están subestimando el impacto negativo severo que algunos de estos factores podrían generar.
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Los riesgos en el horizonte para la economía peruana
En este marco, el MEF reconoce que hay cuatro factores internos y externos (dos por lado) que podrían presionar a la baja las proyecciones de crecimiento de la economía para los próximos años.
Estos son el escalamiento de tensiones globales (geopolíticas, bélicas y comerciales), las políticas monetarias contractivas a nivel global, la activación de pasivos contingentes (explícitos o desastres naturales) y la inestabilidad política temporal ante las elecciones presidenciales y conflictividad social.
Adicionalmente, aunque no se incluye en la parte de “riesgos que pueden generar un menor resultado económico”, el MEF sí reconoce en otras páginas del MMM un factor más que tendría un impacto negativo importante: la inseguridad ciudadana.
“La evidencia empírica muestra que la inseguridad, medido como un proxy de la creciente criminalidad y homicidios, tienen un impacto negativo en la actividad económica”, señala el MEF textualmente en el MMM.
En línea con esa afirmación, la cartera estima que, tomando como base un incremento de la tasa de homicidios en Perú de 3.2%, la inseguridad habría restado la tasa de crecimiento adicional anual del PBI entre 0.4 puntos porcentuales (p.p.) y 0.8 p.p. en 2024.
Más en detalle, sobre este año, el propio MEF calcula que el costo económico a raíz de la desbordada inseguridad sería de alrededor de 1.7% del PBI, lo que es equivalente a S/ 19.8 mil millones. Este costo se divide entre el sector privado, donde sería equivalente a 1.2% del PBI (S/ 13.9 mil millones), y para el sector público, donde asciende a 0.5% del PBI (S/ 5.9 mil millones).
Para los ex ministros de Economía, Alfredo Thorne y Luis Miguel Castilla es llamativo que, a pesar de lo anterior, el MEF eleve, en el marco, su proyección de crecimiento para el gasto privado, al igual que sus dos componentes (consumo e inversión), respecto a lo que planteó en abril, cuando publicó el Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas (IAPM).

Para ponerlo en cifras, el ministerio elevó la proyección del gasto privado de 3.3% a 3.5% para este año. El consumo privado crecería 3.2% (antes 3.1%) y la inversión privada aún más: 4.5% en vez de 4%, como indicó en el IAPM.
“El impacto más importante de la inseguridad es precisamente en el consumo privado. Las familias ahorran más. Eso motivaría a reducir el estimado, no a aumentarlo, sobre todo en inversión privada. Sencillamente no se entiende”, comentó Thorne.
Castilla, tratando de descifrar cómo el MEF reconoce el impacto de la inseguridad, pero eleva la proyección de los componentes que se verían golpeados por ella, cree que hay un mensaje detrás del Gobierno sobre la evolución del PBI en 2025.
“Saben que es un problema real, que afecta al gasto privado, tanto consumo como inversión, pero presentan una predicción poco consistente con ese escenario. Para mí, la inseguridad será el móvil al que echarle la culpa si hay un menor crecimiento. Están poniendo el parche antes”, planteó.

Petroperú: ¿la explicación al cambio en hidrocarburos?
La revisión de la evolución del PBI por sectores también deja sorpresas. Si bien el MEF ratificó que la economía peruana crecerá 3.5% este año, al igual que lo sostuvo en el IAPM, sí rebajó la expectativa para uno de los motores de la economía: minería e hidrocarburos (pasó de 3.8% a 1.8%).
Pero lo llamativo es el ajuste que realizó en hidrocarburos. En el IAPM el MEF esperaba un crecimiento de 4% para 2025. Ahora es 0%, nulo. En minería metálica también hubo un recorte, de 3.8% a 2%.
Para 2026, año electoral, la cartera anticipa un repunte: hidrocarburos crecería 3% y minería metálica 4.8%. Entre 2027 y 2029, hidrocarburos mantendría una tasa promedio de 3.6% y la minería metálica de 1.4%.
Para Thorne, estas estimaciones tampoco tienen asidero. Su apreciación es que resulta incoherente con lo que el Gobierno ha estado impulsando para Petroperú recientemente, buscando que administre más pozos petroleros.

“No tiene sentido. El MEF debería ser claro sobre cómo llega a esa proyección. ¿Significa que le darán un nuevo rescate? Esos números no se justifican con la entrada de Chevron. Si están pensando en un Petroperú recargado, es poco posible porque sigue sin salir de su crisis. No sé quién podría creer que hidrocarburos pasará 0% a 3% en 2026 y de ahí saltará a 3.6%“, reclamó.
Por su parte, Castilla apuntó que esta senda para el sector hidrocarburos tampoco guarda relación con cómo suele avanzar este mercado, desde que se materializa una obra hasta que efectivamente empieza a producir. Un planteamiento que también alcanza al sector minero.
“Hay una inconsistencia temporal. Uno puede anunciar proyectos, pero que se materialicen es otro cantar. Debemos distinguir entre proyecto de inversión y producción minera. Lo segundo solo se da si acaba lo primero. Los sectores primarios aportarán menos que antes, pese a tener precios altos, porque su inversión tomará más tiempo hasta llegar a producir”, lamentó.
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¿MEF merma su credibilidad?
Volviendo a los riesgos descritos, y tomando el análisis histórico que el MEF hace en el MMM, estos factores son los que justifican desviaciones importantes entre las proyecciones del ministerio y el crecimiento real en el periodo 2004-2024. Y podrían seguir impactando en la economía futura.
Según el propio MEF, de esos 20 años, en 13 se tuvo un resultado económico mayor al esperado y en ocho fue al revés: se creció menos de lo que esperaba. La desviación promedio en dichos años es de 1.9 p.p del PBI. ¿Qué esperar para los próximos?
Castilla consideró que el espacio entre lo que estime el MEF y la realidad podría crecer. La razón sería que el Gobierno acusa a hechos como la pandemia o el Fenómeno el Niño (FEN) como drivers para explicar dicha diferencia, pero omite su propio accionar.

“Si comparas los últimos 10 años entre lo que planteaba el BCRP y el MEF, queda claro que el ministerio ha sido sobreoptimista. Subestiman el peso de shocks externos y de oferta como el FEN para acomodar presión fiscal. Sobreestiman ingresos para plantear más gasto y así no incumplir la regla fiscal”, refirió.
Thorne agregó que, si bien Perú es una economía abierta, esto no justifica que el MEF no mida correctamente los riesgos para la economía peruana.
“No solo pecan de optimistas en la tasa de crecimiento, también con las cuentas fiscales. Eso socava la credibilidad del MEF y sobreestimar ingresos solo hace que los sectores le exijan más recursos cuando no los hay. Es un circulo vicioso que podría llevarnos a una crisis fiscal más adelante”, advirtió.

Periodista económico con más de 5 años de experiencia en el rubro. Licenciado en Comunicaciones por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Antes fui parte del equipo fundador del medio digital Sudaca. Cubro temas vinculados a proyectos de inversión público y privada en más de una modalidad y hago seguimiento a diversos sectores económicos.