
Pensadas como una vía rápida para destrabar problemas que frenan a los sectores clave de la economía peruana, las mesas ejecutivas ganaron protagonismo en 2015, cuando el Ministerio de la Producción (Produce) las tuvo a cargo. Dos años después, pasaron a manos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Hoy, con un Gobierno de transición y con la cercanía de las elecciones 2026, los gremios hacen un balance sobre su funcionamiento. ¿Qué advierten?
La actual coordinadora general del Equipo Especializado de Mesas Ejecutivas es Antonella Romero, quien ha laborado previamente en ProInversión y el Ministerio de la Producción (Produce).
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¿Continuidad o pérdida de impulso?
La Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), participa en dos mesas: una enfocada en el desarrollo del sector agroindustrial de exportación; la otra, en la optimización del mecanismo de obras por impuestos. Dada la experiencia, Gabriel Amaro, presidente de la agrupación, calificó a la figura como “valiosa”, pero precisó un dato: “No funciona si hay constantes cambios de autoridad”.
“El mecanismo es positivo, primero, porque es transparente: el sector privado y el sector público trabajan para mejorar la regulación que está afectando el desarrollo de la inversión. Eso es valioso y le permite al MEF poder articular con las demás instituciones. [...] El problema es que, con la inestabilidad que existe, demora retomar entre una gestión y otra la dinámica de la mesa. El cambio constante de ministros hace que cada vez se tenga que empezar de cero”.
Antonio Castillo, director institucional de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), coincidió no solo en la efectividad de este proceso, sino en las trabas que aparecen siempre que el catálogo de autoridades se ajusta. Como se recuerda, solo en 2025, en el país desfilaron tres ministros de Economía: José Salardi, Raúl Pérez Reyes y Denisse Miralles, que se mantiene aún en la dirección.
“El mecanismo de mesas ejecutivas es una política para la concertación y debe pasar a los gobiernos. A mi modo de ver, deberíamos estar trabajando en una especie de plan maestro, una suerte de ruta en cada mesa”. De esa manera, insistió, habría una guía para una continuidad más veloz.
Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, también confirmó su intervención y reconoció la trascendencia de este espacio. No obstante, fue enfático al señalar un descuido por parte de la gestión de turno y, con ello, cierto debilitamiento en la iniciativa.
Sostuvo: “Hoy el mecanismo está más débil que al inicio. Las mesas ejecutivas nacieron como un espacio público-privado para identificar cuellos de botella y acordar medidas que mejoren el entorno de negocios por sector. En los últimos años, y en la actual gestión con un ritmo más lento, se ha perdido articulación y liderazgo del Estado, y muchas discusiones no terminan en decisiones”.
Diego Llosa, gerente central de Exportaciones de Adex, encontró explicaciones para esta dilación.
“Hay ciclos. Ha habido también un periodo de transición, un cambio a nivel presidencial; definitivamente estamos comenzando el año. Diciembre además es un mes movido, no hemos tenido necesariamente en las últimas semanas una convocatoria per se a una mesa ejecutiva, lo que sí hemos tenido es esta coordinación transversal con el equipo de mesas ejecutivas del MEF”.
Al respecto, la cartera se pronunció ante las consultas de Gestión: “La frecuencia de trabajo es flexible, se ajusta a la complejidad de los problemas abordados y al pedido de los representantes de los sectores”.
“En los últimos años se ha priorizado menos exposición y más ejecución, concentrando los esfuerzos en soluciones técnicas sostenibles antes que en anuncios. Además, las mesas ejecutivas se reactivan cuando se identifican barreras que requieren coordinación interinstitucional en sectores con alto potencial económico. [...] Por ello, solo en enero del 2026 se han realizado tres sesiones de mesas ejecutivas: mesa pesca, mesa acuícola y mesa de turismo”, remarcó.

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Mapa sectorial
De acuerdo con los representantes, algunos espacios concentraron mayor involucramiento del privado. “El 9 de octubre de 2025, fuimos invitados a participar en las mesas ejecutivas del sector farmacéutico y del sector alimentos y bebidas. No obstante, por razones coyunturales, únicamente se llegó a desarrollar la mesa ejecutiva correspondiente al sector alimentos y bebidas”, contó Dupuy.
“Hemos trabajado en un reglamento de suplementos alimenticios. [...] También en mesas ejecutivas en el sector pesca, agro y transporte aéreo”, añadió.
Por su parte, los voceros de Adex y AGAP mencionaron que, en el último trimestre de 2025, contribuyeron con las mesas ejecutivas del sector agroindustrial de exportación.
Así queda, entonces, el “termómetro” de convocatoria de las 17 mesas ejecutivas. Cabe indicar que aquellas que están “activas” (color verde) o “por reactivarse” (color amarillo) han vuelto o volverán al ruedo después de años de paralización. El funcionamiento no es homogéneo porque el eje lo marca la coyuntura.
“Las mesas van caminando de acuerdo a la necesidad que existe en el sector, y también de acuerdo a la fuerza que le esté dando la administración de turno”, resumió Castillo. Para él, además, “algunas mesas, con el devenir del tiempo, deberían ir hacia una unificación; por ejemplo, pesca y acuicultura”.

Dado el escenario, el MEF hizo una precisión: “El criterio es selectivo: no se busca ampliar el número de mesas, sino asegurar impacto concreto y resultados medibles, con las mesas que actualmente se cuentan”.
Asimismo, informó que se viene reforzando la priorización de cuellos de botella de alto impacto económico en sectores clave como minería, turismo, hidrocarburos, textil, agroindustria y forestal.
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Modelo que cruza fronteras
El despliegue de las mesas ejecutivas se convirtió incluso en una experiencia que ocho países de Latinoamérica replicaron: Argentina, Chile, Colombia, México, Paraguay, República Dominicana, El Salvador y Ecuador, recordó Castillo.
Para mantener la reputación y sobre todo los resultados, “lo importante es que las mesas ejecutivas cuenten con el nivel de respaldo político que les permita una articulación para finalmente solucionar las problemáticas en el corto y mediano plazo”, subrayó Llosa.
Dupuy opinó en la misma línea: “La idea de las mesas ejecutivas es muy buena, pero se requiere un relanzamiento con respaldo del más alto nivel, una agenda priorizada, responsables por sector y un sistema de seguimiento con plazos, de modo que los acuerdos se implementen y no se queden en reuniones repetitivas”.
Y de cara al siguiente gobierno, el líder de AGAP indicó las expectativas: “Lo que necesitamos es estabilidad y que el Gobierno acelere los procesos. Lo que tiene que hacer es informar: ‘Esto se avanzó’, ‘Esto se resolvió’, ‘Esto está en camino’, ‘Esto está a la mitad’, ‘Aquí falta tal cosa’. Y que, así, le entregue a quien venga el estatus de temas con el objetivo de que pueda retomarlos y no empiece desde cero”.
Puso sobre la mesa, además, el factor tiempo: “En el sector privado tenemos que tomar decisiones e implementar temas velozmente. Cuando no se hace rápido una cosa, se afecta a la inversión, se afecta a la generación de empleo, se afecta a la recolección”.
“Que las mesas ejecutivas se mantengan y se fortalezcan”, concluyó Llosa.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








