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En un mundo donde las marcas buscan ser relevantes y diferenciarse, tal vez deberían dejar de mirar tanto los reportes de tendencias y empezar a fijarse en las mejores historias. Porque si algo nos enseñan las películas nominadas al Oscar este año es que el poder de una gran idea sigue siendo lo más valioso. Aquí algunas lecciones que la publicidad debería robarle al cine:
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1. Emilia Pérez: La reputación es un castillo de naipes
Construir una marca fuerte puede tomar años, pero destruirla puede ser cuestión de minutos o de un tuit desafortunado. En Emilia Pérez, la protagonista carga con una huella digital que la persigue, porque en la era de la hiperconectividad, cada comentario en redes puede convertirse en un boomerang. ¿Cuántas marcas han visto su credibilidad desmoronarse por un mal manejo de crisis? En tiempos de transparencia radical, no basta con hacer campañas con propósito si las decisiones internas contradicen esos valores.

2. El Brutalista: La idea manda, no el formato
Las marcas todavía planifican sus campañas como si estuviéramos en los 90: primero el plan de medios, después la creatividad que calza en esos segundos comprados. El Brutalista, con sus más de tres horas de duración e incluso un intermedio, demuestra que es la idea la que define el formato, no al revés. Las historias no deberían estar limitadas por un reel de 15 segundos si el mensaje necesita más. Si es bueno, la gente se quedará. Si no, así dure tres segundos, será un desperdicio de inversión.
3. Anora: La grandeza no siempre cuesta millones
Mientras las marcas derrochan presupuestos en megaproducciones que se olvidan al día siguiente, Anora nos recuerda que el impacto no está en la cantidad de dólares invertidos, sino en la potencia de la historia. Con un presupuesto modesto, esta película deslumbra porque tiene lo esencial: una narrativa que atrapa y personajes con los que conectamos. ¿Cuántas marcas queman dinero en campañas espectaculares pero irrelevantes? La clave no es gastar más, es contar mejor.

4. Robot Salvaje: La inteligencia artificial es lo que hacemos de ella
El miedo a la IA es el nuevo miedo a los robots de los 80. Pero Robot Salvaje nos muestra que la tecnología no es buena ni mala, depende de cómo la eduquemos. Exactamente lo mismo ocurre con las marcas: la inteligencia artificial (IA) puede ser su mejor aliada o su peor enemiga. ¿Van a usarla para automatizar respuestas frías y genéricas o para potenciar la creatividad y la conexión humana? La decisión es suya.
5. Cónclave: Todo empieza con un buen guion
Antes de gastar millones en producción, las marcas deberían preguntarse si tienen algo que realmente vale la pena contar. Cónclave es un thriller donde el guion es el alma del proyecto, recordándonos que una gran historia no necesita explosiones ni efectos especiales si el contenido es sólido. Antes de pensar en influencers, CGI y media buys gigantescos, enfoquémonos en la idea. Sin un buen guion, ni el presupuesto más millonario salvará la campaña.
6. La Sustancia: El empoderamiento real no es un hashtag
Si las marcas quieren hablar de empoderamiento femenino, más les vale hacerlo con autenticidad y valentía. La Sustancia no se queda en la superficie ni convierte el feminismo en un cliché vendible; enfrenta la problemática de ser mujer en un mundo que te consume y descarta. Las marcas que quieran hablarle a las mujeres tienen que ir más allá del girl power de manual y atreverse a visibilizar las verdaderas luchas. Porque si no, el público notará la falta de sustancia.
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Hollywood y la publicidad: la gran diferencia
Las películas nominadas al Oscar 2025 nos dejan una lección clara: la creatividad no sigue fórmulas, no tiene miedo de incomodar y no está limitada por formatos preestablecidos. En cambio, la publicidad parece haber olvidado que su verdadero poder está en las historias, no en la data ni en la inversión publicitaria.
Si queremos que las campañas sean tan memorables como una gran película, tal vez es hora de dejar de hacer comerciales y empezar a crear historias que realmente merezcan ser contadas.
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CEO de Boost y directora de Women CEO. Una de los 100 líderes con mayor reputación del país, según Merco. Autora de cinco libros de marketing.
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