
El nuevo arancel global del 10% decretado por el presidente estadounidense Donald Trump, sobre la mayoría de productos importados a Estados Unidos, entró en vigor este sábado a las 00:01, hora local.
La medida, que afecta a 184 países y territorios, incluido el Perú, marca un giro radical en la política comercial de la mayor economía del mundo y ya comienza a generar tensiones diplomáticas, financieras y comerciales a escala global.
LEA TAMBIÉN: OMS recortará un 20% del presupuesto tras salida de EE.UU.
Anunciada el 2 de abril y bautizada por Trump como “el Día de la Liberación”, la medida se suma a los gravámenes ya existentes, aunque excluye bienes estratégicos como petróleo, gas, minerales clave, productos farmacéuticos, semiconductores, acero, aluminio y automóviles, estos últimos ya gravados con tarifas más altas.
Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es la amplitud de países y territorios afectados —incluidos aliados tradicionales como los miembros de la Unión Europea, Canadá y México—, así como la severidad de las tarifas adicionales que entrarán en vigor a partir del 9 de abril.
LEA TAMBIÉN: El ‘dólar negro’ se dispara en Venezuela
China, por ejemplo, enfrentará un recargo total del 54%, la UE un 20%, Vietnam un 46%, Japón un 24%, y otros países latinoamericanos como Venezuela y Nicaragua verán incrementos del 15% y 18%, respectivamente.
La orden ejecutiva incluye una única excepción: no se aplicará el nuevo arancel a los productos que ya estuvieran en tránsito hacia EE.UU. antes de su entrada en vigor. Esta cláusula busca evitar interrupciones inmediatas en la cadena de suministro.
LEA TAMBIÉN: Groenlandia: ¿Por qué Donald Trump quiere este territorio del Ártico?
Tensión con China y advertencias internas
Pekín no tardó en reaccionar. El viernes, el gobierno chino anunció aranceles de represalia del 34% a productos estadounidenses a partir del 10 de abril y controles más estrictos sobre la exportación de tierras raras clave para la industria tecnológica, como el gadolinio y el itrio. Trump respondió en su red Truth Social acusando a China de “entrar en pánico”.
La escalada ya impacta a los mercados: se esfumaron miles de millones de dólares en acciones y aumentó la presión sobre empresas estadounidenses dependientes de importaciones asiáticas, como la industria textil. Las advertencias tampoco han tardado en llegar desde dentro del país.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, alertó que estos aranceles probablemente elevarán la inflación, podrían aumentar el desempleo y desacelerar el crecimiento económico. También advirtió que aún es “demasiado pronto” para recortar las tasas de interés, a pesar de la presión del Ejecutivo.
Un estudio citado por EFE estima que los hogares más pobres podrían sufrir una caída de hasta 5,5% en su capital, mientras que JPMorgan Chase elevó del 40% al 60% la probabilidad de una recesión global.
LEA TAMBIÉN: Venezuela anuncia un acuerdo con EE.UU. para reanudar vuelos de repatriación de migrantes
Una mirada histórica y el fantasma de la Gran Depresión
La última vez que EE.UU. aplicó una política arancelaria tan agresiva fue en 1930, con la ley Smoot-Hawley durante el gobierno de Herbert Hoover. Aquella decisión se considera uno de los factores que agravaron la Gran Depresión. Trump, sin embargo, defiende su estrategia como una vía para recuperar empleos perdidos en el extranjero y reindustrializar el país, aunque admite que puede haber un “periodo de transición doloroso” para los estadounidenses.
Según Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD, la política comercial de Trump “golpeará más duramente a los vulnerables y a los pobres”, y amenaza con fracturar aún más un ya inestable orden comercial global.
Con información de AFP y EFE