
El aumento de los derechos aduaneros en el mundo por parte del presidente estadounidense Donald Trump “golpeará a los vulnerables y a los pobres” con mayor dureza, denunció el viernes Rebeca Grynspan, secretaria general de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (CNUCYD).
“La hora es a la cooperación, y no a la escalada”, subrayó Grynspan.
Agregó que “las reglas de comercio mundial tienen que evolucionar para tener en cuenta los desafíos actuales, pero deben hacerse teniendo la previsibilidad y el desarrollo en el corazón de sus preocupaciones, para proteger a los más vulnerables”.
Solo 10 de los casi 200 socios comerciales de Estados Unidos representan cerca del 90% de su déficit comercial, afirmó la CNUCYD en un comunicado.
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Los países menos avanzados y los pequeños estados insulares en desarrollo, responsables respectivamente de solo 1.6% y 0.4% del déficit, fueron también afectados por el anuncio de Trump el 2 de abril.
Esas naciones pobres “no van a contribuir ni a reequilibrar el déficit comercial ni a generar ingresos significativos”, aseguró.
“En una economía mundial con poco crecimiento y muy endeudada, el alza de derechos aduaneros puede debilitar las inversiones y los flujos comerciales, añadiendo incertidumbre a un contexto ya frágil”, agregó el comunicado.
Mitad de haitianos “no tiene para comer”
La mitad de la población de Haití “no tiene lo suficiente para comer”, según el último análisis de seguridad alimentaria que maneja Naciones Unidas, explicó este viernes el portavoz de la secretaría general, Stéphane Dujarric.
Esta situación se debe en gran parte a que el Programa Alimentario Mundial (PMA), que tiene a su cargo el reparto de comidas en las áreas más pobres del país, tiene actualmente un desnivel presupuestario de US$ 54 millones durante los próximos seis meses.
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El aumento de personas desplazadas por la violencia pandillera en Haití no hace sino multiplicar las necesidades del PMA a ritmo mucho más alto que su financiación; así, hoy pudo alimentar a 2,000 de las 6,000 personas recién desplazadas por los ataques en la ciudad de Mirebalais (centro del país), que se suman a las 15,000 desplazadas en la misma región la pasada semana.
En esa región, como en barrios enteros de la capital, Puerto Príncipe (donde 25,000 habitantes tienen niveles de inseguridad alimentaria “de emergencia”), el problema principal es el del acceso de los equipos humanitarios, muchas veces denegado por las propias pandillas, además de que no se reúnen condiciones mínimas de seguridad.
La inestabilidad política en el país caribeño, que se arrastra desde hace más de cinco años, ha propiciado la toma de control del país por numerosas bandas armadas, lo que ha generado desplazamientos masivos de la población dentro del país (un millón de desplazados, la décima parte de la población) o fuera de él, principalmente al vecino país de la República Dominicana.
Con información de AFP y EFE