
Venezuela está reduciendo a la mitad el horario de trabajo en oficinas públicas para racionar la electricidad, ya que las altas temperaturas están afectando a las presas que alimentan las centrales hidroeléctricas.
La decisión afecta a los ministerios federales y estatales de todo el país hasta finales de abril, anunció el gobierno el 23 de marzo, citando un “evento climático” que ha reducido los niveles de agua de las presas en el país.
Las instituciones que prestan servicios esenciales estarán exentas. No estaba claro si Caracas se enfrentaría a un racionamiento de la energía.
Los estados más alejados del complejo hidroeléctrico Gurí, el principal del país, en la práctica llevan años de racionamiento no oficial de energía. Algunos estados han soportado desde este año hasta 8 horas diarias sin electricidad, según los medios de comunicación locales.
“Tendremos seis semanas de ahorro energético”, dijo Diosdado Cabello, ministro del Interior y secretario del partido gobernante. “Debemos tomar precauciones para evitar tomar medidas más drásticas en el futuro”.

El gobierno ha intentado proteger la capital de apagones desviando energía y recursos tras décadas de mala gestión y falta de inversión en la red eléctrica.
El presidente Nicolás Maduro ha atribuido los cortes de energía a “ataques terroristas” de la oposición y a “ataques cibernéticos“ de Estados Unidos. Los cortes de energía han provocado protestas, pero la represión de Maduro contra la disidencia ha silenciado a los venezolanos sobre la falta de servicios públicos.
Déjà vu
La medida, que comenzará el lunes 24 de marzo, recuerda a las aplicadas durante los años 2016 y 2018 por el presidente Nicolás Maduro, que alertó entonces sobre la reducción del caudal en la hidroeléctrica Guri, que genera 80% de la energía al país, por la sequía.
“Producto de la emergencia climática que ha conllevado al aumento de temperaturas a escala mundial, estamos haciendo frente a un evento climatológico que afecta el nivel de agua de los embalses que generan la energía eléctrica en la región andina”, indicó el gobierno en un comunicado.
Por ello, “se ajustará el horario laboral desde las 8H00 am hasta las 12H30 pm durante las próximas seis semanas”. Además, “se declara el 1×1, que consiste en un día laborable por un día no laborable”.
De esta forma, la atención en las oficinas públicas se reducirá a tres días a la semana con jornadas de cuatro horas y media.
Los organismos a cargo de servicios esenciales quedan exceptuados.
El gobierno llamó a la población a acompañar estas acciones con medidas como el “ajuste de la temperatura de los aires acondicionados a 23°C, el aprovechamiento de la luz natural y la desconexión de aparatos electrónicos” cuando no se estén utilizando.
En 2019, luego de un apagón masivo, también se redujo la jornada laboral y se suspendieron las clases.
Los racionamientos eléctricos son habituales desde hace más de 15 años en los estados del interior.
Entre 2019 y 2024 el país ha quedado a oscuras por días debido a apagones que expertos atribuyen a falta de mantenimiento y el gobierno achaca a sabotajes.
Con información de Bloomberg y AFP