
Es sabido que nuestra democracia es frágil. Según Latinobarómetro, menos de la mitad de los peruanos prefiere la democracia frente a otras formas de gobierno. Esto no solo se debe a la falta de idoneidad de nuestras autoridades, sino también a una ciudadanía desencantada y poco informada. En este contexto, las empresas pueden desempeñar un papel importante en la construcción de democracia, fomentando una ciudadanía responsable, sobre todo en un año electoral.
Un primer rol constructivo es promover el voto informado. No se trata de orientar preferencias, sino de ofrecer información básica, fiable y accesible sobre el proceso electoral, los derechos y deberes ciudadanos y la forma de evaluar las propuestas y trayectorias de los candidatos.
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Al respecto, resulta valiosa la iniciativa “Ante Todo Ciudadanos”, impulsada por EsHoy, que consiste en una campaña de comunicación interna que cualquier empresa puede aplicar de manera gratuita. La iniciativa ofrece materiales listos para usar o editar. Para la primera vuelta son 15 piezas gráficas informativas, que se sugiere difundir a los trabajadores en los meses de febrero y marzo. Se abordan temas como el rol de los miembros de mesa, las funciones del presidente, los senadores y los diputados, cómo investigar a los candidatos, cómo es la cédula electoral, entre otros. Todo está listo, incluso el cronograma. Anímate y aplícala en tu organización.

Un segundo rol es contribuir con la educación cívica de trabajadores, clientes y comunidades, con un horizonte que va más allá de las próximas elecciones. En este sentido, resulta interesante la iniciativa Civismo.pe de Excuela, que busca formar a adultos en educación cívica, democracia y ciudadanía de manera lúdica e interactiva. Se trata de una iniciativa gratuita que aborda aspectos de democracia, economía y voto informado, y que incluye temas como nociones de política para entender la democracia, qué significa ser ciudadano, la separación de poderes, el Estado de derecho, la economía social de mercado, la ética y los valores en la vida ciudadana, entre otros. Es otra iniciativa que también se puede aplicar fácilmente en tu organización, ojalá que muchos se animen a hacerlo.
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Cabe destacar que estas dos iniciativas también pueden aplicarse en las universidades para formar a sus estudiantes, muchos de los cuales ejercerán su derecho y deber de votar por primera vez en las próximas elecciones.
Un tercer rol se refiere al financiamiento de la política. En la actualidad, en Perú, el financiamiento de partidos y campañas por empresas es legal y necesario. Al respecto, las recomendaciones de Empresarios por la Integridad (ExI) constituyen una orientación sobre cómo financiar: debida diligencia previa, respeto de topes, bancarización, declaración jurada sobre el origen de los fondos, trazabilidad y transparencia, entre otros.
Cabe destacar que el principal riesgo en el financiamiento de los partidos políticos no es el incumplimiento de las normas por parte de las empresas aportantes, sino que se den aportes voluminosos por parte de las economías ilegales que, obviamente, no se declararán. Al respecto, es fundamental que la ONPE se centre en detectar desbalances entre los ingresos y los gastos de los partidos, e investigue y sancione estas discrepancias.
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Así, las empresas pueden sumarse a iniciativas como “Ante Todo Ciudadanos” y Civismo.pe, y a seguir las recomendaciones de Empresarios por la Integridad en los aportes que realicen a los partidos políticos.
Algunos podrían objetar que las empresas “no deben meterse en política”. Sin embargo, es crucial distinguir entre direccionamiento del voto y responsabilidad cívica. Promover que los trabajadores conozcan cómo funciona el Congreso, qué atribuciones tiene un presidente o cómo verificar la trayectoria de un candidato no es orientar el voto: es empoderar a la ciudadanía para que decida con criterio propio y de manera informada. Ojalá muchas empresas y organizaciones se animen a hacerlo.








