Fue un cambio considerable pero no sorpresivo, ya que el encarecimiento de combustibles y de alimentos provocaron, entre febrero y abril, un salto inflacionario. (Foto: Pexels)
Fue un cambio considerable pero no sorpresivo, ya que el encarecimiento de combustibles y de alimentos provocaron, entre febrero y abril, un salto inflacionario. (Foto: Pexels)

El mes pasado, el elevó su proyección de para este año, del 2.4% que calculó a mediados de marzo, a 3.8%. Fue un cambio considerable pero no sorpresivo, ya que el encarecimiento de y de alimentos provocaron, entre febrero y abril, un salto que alteró la trayectoria de los precios, tanto al consumidor como al por mayor, que habían cerrado el 2025 dentro del rango meta fijado por la autoridad monetaria (entre 1% y 3% anual). Y al cierre de junio, de acuerdo con el , la anualizada fue 4.01% en y 3.57% a nivel nacional (26 ciudades, incluida la capital), en ambos casos, por encima del rango meta.

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Las dos tasas anualizadas a junio fueron superiores a las correspondientes a mayo, cuando la inflación fue negativa porque alimentos y transporte se abarataron. En junio, los precios al consumidor retomaron cierta normalidad: la inflación fue 0.23% en Lima Metropolitana y 0.13% a nivel nacional, aunque en 16 ciudades la variación fue negativa. Los precios de transportes volvieron a descender, pero todavía estaban lejos de sus niveles de inicios de año. En cambio, los alimentos mostraron un comportamiento al alza, en especial los pescados y mariscos afectados por El Niño costero. Sin embargo, las divisiones de consumo con mayores alzas fueron muebles (más artículos para el hogar y conservación del hogar) y restaurantes y hoteles.

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La elevada proyección del BCR de la inflación para este año se explicaría, en gran parte, por la incertidumbre generada por los bloqueos y desbloqueos del estrecho de Ormuz –a raíz de la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero–. Esto ha afectado el transporte de combustibles y, por ende, sus precios internacionales. Las idas y venidas en las negociaciones para ponerle fin al conflicto alimentan la incertidumbre. Ayer, por ejemplo, se informó que había avances, pero horas después, se anunció lo contrario. Si bien la cotización del petróleo bajó los últimos días, no se puede asegurar que se estabilizará. Y la economía peruana es dependiente de esos vaivenes.

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También se toma en cuenta la “inflación importada” (precios que dependen del tipo de cambio). El BCR proyecta que los precios promedio de las importaciones aumenten 6.2% este año. Las expectativas inflacionarias también forman parte de los cálculos, y se sitúan entre 3% y 3.5%, por encima de meses previos. Por último, figuran riesgos como un incremento de la intensidad y persistencia de El Niño costero y de la volatilidad de los mercados financieros internacionales.

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