
El 20 de enero del año pasado, Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos por segunda ocasión –su primer periodo fue en 2016-2021–. Los doce meses que siguieron estuvieron marcados por el caos, las decisiones cambiantes e incoherentes de su Gobierno y una actitud matonesca tanto dentro como fuera de su país. Si bien cumplió su promesa de aplicar aranceles a bienes que Estados Unidos importa de casi todo el mundo, el efecto principal fue el incremento de precios al consumidor.
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Con su acostumbrada grandilocuencia, Trump anunció los nuevos aranceles el 2 de abril, pero hubo postergaciones, inclusión de nuevas listas y exclusión de otras. Es decir, sacó a relucir su habitual actitud errática. La inflación total en Estados Unidos cerró el 2025 en 2.68%, ligeramente menor que la del 2024 (2.89%), aunque los alimentos se encarecieron más (3.07% versus 2.51%), mientras que índice de precios de la energía subió 2.30%, frente a la disminución de 0.52% el 2024. Así que los aranceles provocaron lo que la teoría económica enseña. La Reserva Federal (el banco central del país), está bajo presión porque Trump quiere que recorte sus tasas de interés. Al parecer, no entiende que eso elevaría aún más la inflación ni que la entidad es autónoma.
También cumplió su promesa de deportaciones masivas de inmigrantes ilegales, pero el abusivo comportamiento de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), encargados de redadas y detenciones, está generando críticas incluso de miembros del partido Republicano. Estos agentes, que suelen actuar con los rostros cubiertos y sin placa de identificación, como en cualquier Gobierno represivo, usan armas de fuego para repeler a manifestantes y ya se han cobrado dos vidas. En política migratoria, Trump se ha rodeado de extremistas y la situación parece estar escapándosele de las manos.
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Dado que por casa las cosas no están saliendo bien, el presidente ha virado su atención al exterior. Ha atacado a Irán, logró un alto al fuego en Gaza e intenta mediar en la guerra que Rusia causó cuando invadió Ucrania. Trump comenzó el 2026 con la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro. El objetivo no fue promover el retorno de la democracia en ese país, sino tomar control de su negocio petrolero. La ambición por apoderarse de reservas de minerales y petróleo está detrás de las amenazas de Trump de invadir Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca. Sin embargo, ha suavizado su postura y ahora dice que no usaría la fuerza militar. Pero quizás vuelva a cambiar de opinión.
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