
CLIMA DAÑINO. Mientras el flamante presidente de la República, José María Balcázar, cavilaba en Lima sobre la conformación de su gabinete ministerial –y era citado a juicio oral por presunta apropiación ilícita–, buena parte del Perú se encontraba bajo la lluvia. En la última semana, ha habido aguaceros, granizadas, tormentas eléctricas, desborde de ríos y quebradas, huaicos y otras calamidades, que si bien suelen presentarse todos los veranos, este año están presentando mayor intensidad y, por ende, causando más daños (se ha reportado medio centenar de fallecidos). Incluso el volcán Misti ha sido afectado, pues las precipitaciones han provocado flujo de lodo volcánico –mezcla de agua con sedimentos como cenizas, fragmentos de rocas, etcétera–, que ha puesto en riesgo el sistema de agua potable en la Ciudad Blanca.
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Si bien los gobiernos locales y regionales son responsables de la respuesta inmediata ante emergencias climáticas, el ente encargado de la coordinación a nivel nacional es el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), adscrito al Ministerio de Defensa, que al cierre de esta edición seguía sin cabeza –al igual que el resto de ministerios–. Desde la Presidencia de la República han comunicado ayer que el martes (mañana) estaría tomando juramento Hernando de Soto, como nuevo titular de la PCM, y su gabinete. Pero el clima no esperará a que el nuevo Gobierno actúe, y continuará causando estragos; mucho menos El Niño, que aparecerá en marzo y persistirá, al menos, hasta octubre.
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La llegada de El Niño costero, por lo pronto de magnitud débil, se conoce desde el 16 de enero. La Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) cambió su sistema de alerta de “no activo” a “vigilancia”, y lo ha mantenido en su comunicado del 13 de febrero. O sea que el Gobierno nacional y los gobiernos subnacionales ya estaban avisados. Pero si los estragos causados por las lluvias de estos días son muestra de la escasa prevención –reflejada en data del MEF–, habría que asumir que lo mismo sucederá con El Niño, aunque se pronostique que será “débil”. Hemos visto videos de las precipitaciones y daños en ciudades importantes como Arequipa y Piura, pero las zonas rurales son tanto o más vulnerables, incluyendo las áreas de cultivo, pues genera el riesgo de perder cosechas y aparición de plagas.
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Un aspecto que no es tomado en cuenta es la supervisión de servicios básicos afectados por el clima, como la electricidad. Zonas de Piura estuvieron hasta 36 horas sin el servicio. Ica también sufrió apagones en febrero del 2025. Osinergmin tiene que poner más atención a estas falencias.







