
En febrero del 2007, el tenista peruano Luis Horna campeonó en el torneo de la ATP de Viña del Mar. Tuvieron que pasar 19 años para que otro compatriota, Ignacio Buse, gane un título en el circuito internacional –el sábado, en Hamburgo–. Así que en tenis, en cierta forma, ya estamos actualizados. Pero en cuestión de medición del PBI, todavía seguimos en el 2007. Y quién sabe por cuánto tiempo más, porque la entidad encargada de esa tarea, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), parece haber olvidado actualizar el año base que utiliza para calcular el desempeño de la economía peruana.
La importancia de ponerse al día radica en que la estructura del PBI cambia con el tiempo. En estos 19 años, han surgido nuevas tecnologías y productos, no solo en telecomunicaciones, mientras que la población ha modificado sus hábitos de consumo. También ha habido cambios en la demanda externa, lo que se ha reflejado en el notable crecimiento de nuestras exportaciones. Por ejemplo, en el 2007, el Perú no era potencia agroexportadora mundial. Pero ahora sí lo es, de modo que cabría preguntarse si esa mejora está reflejada en las cifras del PBI.
Es que la estructura del sector agropecuario se habría modificado debido a la mayor producción de arándanos, mango, uva de mesa, entre muchos otros. Ese aumento también tendría impacto en el subsector de manufactura no primaria, ante el impulso de la agroindustria. Un caso llamativo fue el desabastecimiento de gas en la primera quincena de marzo. La producción de gas natural se contrajo 38.94% en dicho mes, pero debido a que tiene una ponderación bajísima en el sector minería e hidrocarburos (1.21%), no tuvo impacto significativo en el PBI sectorial. Desde el 2007 a la fecha, es claro que el consumo de gas ha crecido y se ha extendido, sobre todo en la costa.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –a la que el Perú aspira adherirse– recomiendan actualizar el año base cada cinco años, o sea que debió haberse hecho el 2012, 2017 y 2022. Se intentó a inicios del 2020, pero la pandemia lo impidió, pues deben evitarse periodos de turbulencia económica. Sin embargo, exceptuando el 2021 y 2023, la economía peruana estuvo lista para un “remake” estadístico.
Mientras sigamos midiendo el PBI con la estructura que tenía hace casi dos décadas, sus cifras estarán distorsionadas y esas imprecisiones alterarán todas las estimaciones y proyecciones, incluidas las que hacen el BCR y el MEF. Ya es hora de ponerse al día.







