
De acuerdo con el Informe Técnico sobre la Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana, elaborado a partir de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) del INEI, en el trimestre diciembre 2025 – febrero 2026, el empleo en Lima Metropolitana creció 4.7% (256,900 personas más) alcanzando más de 5 millones de trabajadores ocupados. El INEI informó que el ingreso promedio mensual subió 7.2% mientras la tasa de desempleo se situó en 6.4%, con 388,900 personas buscando trabajo. Por rango etario el empleo creció 11.6% en el grupo de 45 y más años, y 5.8% en menores de 25 años.
Sin embargo, según un análisis publicado en este diario, la creación de puestos de trabajo se habría desacelerado por segundo período consecutivo, pues en diciembre creció 5.9% y enero 5%, aunque el Instituto Peruano de Economía (IPE) indica que este menor crecimiento era previsible pues la comparación se realizó con períodos de alto crecimiento. Se añade, con acierto, que el crecimiento requerirá de políticas públicas para su creación y no solamente de la mejora de la actividad económica. Advirtamos que la creación de empleo formal exige un crecimiento sostenido del PBI, lo cual no ocurre cuando no existe un horizonte claro en materia de inversión, si la inseguridad ciudadana nos golpea como país o el panorama es políticamente incierto.
Nuestra economía es predominantemente informal, los trabajadores en su mayoría no cuentan con acceso a la remuneración mínima vital, beneficios laborales, seguridad social. El INEI en su informe técnico “Perú: Comportamiento de los indicadores del mercado laboral a nivel nacional y en 27 ciudades”, sostuvo que la tasa de empleo informal en el 2025 ascendió al 70.7% de la población ocupada a nivel nacional. La OIT en su informe Panorama Laboral 2025 de América Latina y el Caribe advierte la persistente informalidad y desigualdad en medio de transformaciones del mundo del trabajo que requieren respuestas urgentes, y el Perú no es la excepción.
En cuanto a las propuestas de los candidatos presidenciales de cara a la reducción de la informalidad laboral, el IPE afirma que hay 13 planes de gobierno con metas de creación de empleo, y 7 plantean un ritmo de creación de empleo formal que duplique el de la última década lo cual parece irreal. En un reciente estudio de Horizonte Laboral, se indica que los planes de gobierno no abordan el cese de trabajadores, tema álgido que empuja a los empleadores a la contratación temporal masiva o peor aún fuera de planilla. Es evidente que proponer alguna medida contraria a lo que viene ocurriendo no es popular y no generaría más votos.
Y ni qué decir de los NINIS (jóvenes entre 15 a 29 años que no estudian ni trabajan) que concentran la mayor informalidad y que en términos cuantitativos equivalen a uno de cada cinco jóvenes según cifras de la OCDE al 2024. El IPE señala que hay 14 partidos sin medidas al respecto y quienes incluyen alguna medida plantean programas de empleo temporal (sector público) incentivos para su contratación (subsidios). Solo 15 partidos se enfocan en la formación de los jóvenes, a través de becas, programas de capacitación o modelos de educación dual con aprendizaje práctico en empresas. Como lo señala la OIT, la enseñanza y formación técnica y profesional puede dotar a los jóvenes con las competencias necesarias para acceder al mundo laboral. En ese sentido, consideramos fundamental que la formación se articule con la demanda de mano de obra local, y que el incentivo para la contratación aborde temas como contratos temporales, una menor dureza frente a los despidos, y no solo se quede en incentivos tributarios que la historia nos dice que no han funcionado.
Lo que no deja de preocuparnos es que las propuestas, como es de esperarse, apunten a la obtención de votos dejando de lado su aspecto técnico, siendo ello es plausible cuando se plantea incrementar la remuneración mínima vital, medida que impacta principalmente a las microempresas, las mismas que concentran a la mayoría de los trabajadores en el país, ubicándose muchas veces en el sector informal de la economía. Hay que tener en cuenta a estos empleadores, tan importantes, al momento de formular verdaderas políticas públicas para crear empleo formal, lo cual no se desprende con claridad de los planes de gobierno. Esperamos que el próximo Gobierno lo tenga en cuenta y que los futuros parlamentarios dejen de lado propuestas legislativas de corte populista, aunque los antecedentes de la actuación congresal nos dicen que probablemente ocurra lo contrario. Esperamos equivocarnos y que el gobierno entrante no olvide la relevancia de disminuir la informalidad, al menos progresivamente.
César Puntriano es socio del Estudio Muñiz.







