
Durante el año 2025, unas 567 mil personas, el equivalente a toda la ciudad de Huancayo, salió de la pobreza monetaria en el Perú. Súper bien, ¿cierto? No tanto. Aunque la tasa de pobreza disminuyó en 1.9 puntos porcentuales, de 27.6% en el 2024 a 25.7% en el 2025, dicha cifra siguió siendo 5.5 puntos mayor que en el año prepandemia (2019). Así se reveló en el evento INEI – CIES, sobre las nuevas cifras de pobreza 2025, el pasado 5 de mayo.
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En otras palabras, el vaso está medio lleno si comparamos el 2025 frente al año previo, pero está medio vacío si el contraste es con relación al 2019. De hecho, el Perú es uno de los pocos países de América Latina que no han logrado recuperar su nivel pre pandemia. Y esto guarda estrecha relación con nuestro magro crecimiento económico reciente.

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En efecto, durante los últimos 10 años la variación promedio del Producto Bruto Interno (PBI) en nuestro país ha sido de solo 2.3% anual; y la incidencia de la pobreza ha subido en cinco puntos. Mientras tanto, durante el boom 2004 – 2013, el crecimiento alcanzó 6.4% anual, el PBI pasó de US$ 66 mil millones a US$ 203 mil millones, y la pobreza experimentó una espectacular reducción de 59% a 24%.
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En el 2025, el ingreso mensual de los hogares peruanos ascendió a S/ 1,252 per cápita; 5.2% menos que en el año pre pandemia (2019), en términos reales. Si recordamos que el covid 19 afectó principalmente las ciudades, y hasta propicio una migración inversa a la tradicional, no nos debe extrañar que esa caída esconda enormes diferencias. Así, mientras el campo ha visto un crecimiento real de los ingresos familiares de 13.5% acumulado durante esos seis años, en las ciudades se ha experimentado una baja de 8.9%, y en el caso de Lima Metropolitana –peor aún– el descenso ha alcanzado un asombroso 14.4%.
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Es decir, estamos experimentando un proceso de urbanización de la pobreza, a tal punto que ahora (2025) 74% de los pobres viven en las ciudades; y Lima reúne por si sola a más pobres que todo el campo junto. Enfocándonos en la indigencia, el sector rural ha pasado de representar el 74% del total de pobres extremos en el 2019 a solo 46% en el 2025. Así, la pobreza extrema también es hoy en día un fenómeno mayoritariamente urbano.
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Llama especialmente la atención la mala ubicación de Lima Metropolitana en el ranking, con una tasa de pobreza de 21.6%, mucho más alta que la de Ica (4.5%) o Madre de Dios (7.3%), que son los dos departamentos con menor pobreza en el Perú. En el primer caso por el boom de la agro exportación; y en el segundo por el auge de la minería ilegal. En el otro extremo están Cajamarca, Loreto y Puno con tasas de pobreza superiores al 37%.
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Según el economista Javier Herrera, los programas sociales han permitido en el 2025 disminuir la pobreza en 10.1 puntos en el ámbito rural y 6.6 puntos en el urbano. Vemos, pues, programas sociales con poco enfoque en las ciudades. Asimismo, una pobreza que cae lento; y un crecimiento que no acaba de despegar, a pesar del auge en los precios internacionales del cobre y del oro. Ya es hora de que los partidos políticos y los candidatos presidenciales discutan cómo enfrentar estos desafíos.
Javier Portocarrero es Director ejecutivo del CIES (*)
(*): Opinión personal







