
Escribe: Carlos Casas Tragodara, Director del Centro de Estudios Mineros y de Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico - CEMS
Seguramente el término de transición energética se ha oído muchas veces y es poco entendido por una gran proporción de la población, pero es un concepto y una tendencia que guiará al mundo, la actividad empresarial y la vida diaria de las personas. Implica hacer un traspaso paulatino de fuentes de energías generadas por fuentes no renovables (petróleo y gas) por fuentes renovables (eólica, hidrógeno, solar, geotérmica, biocombustibles). Este tipo de transformación es uno de los caminos adoptados para mitigar y buscar limitar los efectos del cambio climático.
Esto nos lleva a dos temas importantes para el país. El primero de ellos es qué estamos haciendo al respecto teniendo en cuenta los recursos con que contamos. Como sabemos tenemos reservas de gas para cerca de 22 años más y si se fomenta la exploración el país tiene mucho potencial para aumentar estas reservas y también para ampliar el consumo de gas. Por otro lado, existe la expectativa de que haya nuevos descubrimientos de petróleo en la costa del país lo que podría aumentar significativamente la producción de crudo en los siguientes años. Dada la tendencia mundial, el petróleo seguirá siendo usado para distintos fines y la adopción de nuevas tecnologías será paulatina. Diversos estimados indican que el pico de la demanda de petróleo se alcanzará en algún momento de la siguiente década y luego empezará a caer por la electrificación del transporte y otros cambios. Por ello petróleo que no se extraiga en los próximos años será riqueza que se dejará de aprovechar. Por ello debemos ser agresivos en la atracción de inversión petrolera. Los demás países lo están haciendo y nosotros vamos a la zaga por razones institucionales.
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Mientras transitamos a las fuentes de energía renovables el país tiene que aprovechar el gas que contamina menos y significa una reducción de los costos de energía de un hogar y de las empresas lo que nos permite mejorar el nivel de vida de las personas y la competitividad de las empresas. No podemos dejar de aprovechar esa dotación que tiene el Perú. Por ejemplo, debe resolverse el tema alrededor del yacimiento de Candamo en el departamento de Madre de Dios. La tecnología actual permite con el menor costo ambiental posible extraer el gas. Esta sería la mejor estrategia para el país porque las fuentes renovables aún son caras, pero existe mucha investigación con el fin de reducir su costo y en el futuro será así. Además, no debe pensarse en que existe competencia entre las diferentes fuentes de energía, sino que pueden ser complementarias. Por ejemplo, el problema de las heladas que todos los años es recurrente y evitable se podría solucionar con el uso de energía geotermal en donde el país tiene también gran potencial. Como vemos el Perú es un país afortunado en recursos energéticos que debe desarrollar este sector de manera sostenible.

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El segundo tema relacionado a la transición energética es ¿Cuál es el rol de la minería? La respuesta es que su rol es vital. No será posible la transición energética sin la minería. Los llamados minerales críticos que incluyen a las tierras raras y al cobre serán cruciales en el desarrollo y la ampliación en el uso de las nuevas tecnologías que ya existen y que se seguirán desarrollando. En estos casos también el Perú es afortunado, tenemos tierras raras y abundante cobre. Se necesitará el doble de cobre en los próximos años según algunos estimados internacionales. Estas son buenas noticias para el país, pero nos llevan a una reflexión importante con respecto al futuro ¿Qué está haciendo el país para beneficiarse de este boom? Tenemos que desarrollar minería responsable sin duda y se deberá ajustar la regulación a los nuevos tiempos. Pero lo más importante es preguntarnos qué se está haciendo en términos de infraestructura, mejora de la mano de obra e inversión en generación de electricidad para poder mejorar la competitividad del país y atraer inversión en estos minerales. Existe un círculo virtuoso en este aspecto porque el cobre y las tierras raras serán importantes en la transición energética y por otro lado se necesitarán más inversiones en generación de energía para que estos minerales puedan ser explotados. La minería es el principal consumidor de electricidad del país.
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El Estado obviamente debe adaptarse a este cambio en varios aspectos. El primero de ellos es contar con una agencia de promoción de inversiones en energía que vea todo el panorama y que agrupe no sólo a las fuentes no renovables sino a las renovables. Se debe tener una visión de conjunto de la que ahora carecemos. También esta agencia debe contar con funcionarios altamente capacitados que tengan remuneraciones competitivas. El desarrollo de infraestructura y la facilitación de la inversión es importante pero aún es más importante que de una vez por todas el Estado esté en capacidad de transformar la renta que se captura a través del sistema tributario sobre los sectores minero y energético en bienestar de la población. Reconociendo estas necesidades es que el CEMS incorpora desde ahora los temas de energía en su portafolio de investigación y pretendemos generar evidencia, conocimiento y propuestas para el desarrollo sostenible de estos sectores.

Profesor e investigador principal del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.







