Sorprende porque se supone que una de las habilidades desarrolladas por el premier en los últimos años ha sido la de negociar al interior del Parlamento y con diversas bancadas y tiendas políticas. (Imagen: Presidencia)
Sorprende porque se supone que una de las habilidades desarrolladas por el premier en los últimos años ha sido la de negociar al interior del Parlamento y con diversas bancadas y tiendas políticas. (Imagen: Presidencia)

ha anunciado que le darán todas las al para que no tenga excusas al gobernar. A continuación, le ha caído palo desde varios , que lo han llamado desde hasta vendido.

Sin embargo, algunos de sus congresistas parecen no compartir lo señalado por su líder o no haberlo tomado muy bien, porque han manifestado que la posición del Partido del Buen Gobierno todavía está por discutirse y, en varias comisiones, se están aprobando informes en contra de la delegación de facultades con votos del PBG.

Lo peor en política, si se quiere hacer un buen Gobierno y una buena gestión, es no ofrecer información y dejar que los rumores y las versiones de todo tipo vayan creando las “narrativas”. (Foto: Congreso de la República)
Lo peor en política, si se quiere hacer un buen Gobierno y una buena gestión, es no ofrecer información y dejar que los rumores y las versiones de todo tipo vayan creando las “narrativas”. (Foto: Congreso de la República)

Esta aparente contradicción o desorden político no es el único ni el más llamativo en este proceso, que se ha convertido en el principal tema de interés en el Congreso de la República. Hay varios cabos sueltos.

A los enfrentamientos sobre la verdadera intención del Gobierno y en torno a los reales temas urgentes se han sumado otros que generan dudas y polémicas.

Es verdad que la oposición más radical ya tenía una posición tomada en contra de la delegación de facultades, incluso antes de que el Gobierno presentara la solicitud con los 66 temas, y eso hace las cosas más complicadas, aun en aquellos temas que deberían ser apoyados por el bien del país.

Pero también es verdad que el Ejecutivo no ha tenido la capacidad de presentar, tanto al Parlamento como a la opinión pública, una posición sólida ni de realizar una buena labor de negociación con los operadores políticos adecuados y preparados. Y esto último no es poca cosa.

Sorprende porque se supone que una de las habilidades desarrolladas por el premier en los últimos años ha sido la de negociar al interior del Parlamento y con diversas bancadas y tiendas políticas. Asimismo, era de esperar que una bancada como la fujimorista, que tiene más de una década paseándose por el Congreso como Pedro por su casa, tuviera la experiencia necesaria para saber “empaquetar”, sustentar y convencer a algunos de sus pares de otras bancadas de que apoyen la propuesta. Solo dos votos de Obras no son un logro muy grande, aunque en alguna comisión ayudaron.

El Ejecutivo empezó este proceso señalando que requería las facultades para luchar contra la delincuencia y para hacer frente al fenómeno de El Niño. Sin embargo, pasados los días y luego de que varios congresistas lo confrontaran señalando que en los 66 puntos hay muy poco sobre esas urgencias, la posición del Ejecutivo fue cambiando y sus representantes empezaron a decir que se trataba de aprovechar la oportunidad para buscar un cambio y el desarrollo de varios sectores. Al final, el argumento principal ha sido algo así como “A todos los Gobiernos les han aprobado, y rápido, y yo también quiero”, lo que no es un argumento muy sólido.

Además, los ministros no vienen demostrando una actitud muy persuasiva. Por el contrario, han preferido la confrontación, como en el caso del ministro de Justicia, que ha terminado polemizando en términos muy duros en redes sociales y enfrentándose a varios destacados y mediáticos abogados de derecha, quienes han desnudado la fragilidad e inconveniencia de la propuesta del sector Justicia. Curiosamente, en este caso, los abogados de derecha han terminado compartiendo las mismas críticas que los abogados de izquierda.

Y el tema principal del debate con el ministro de Economía es el del tope a las tasas de interés. Así, es muy difícil tener el apoyo de la opinión pública y de otros sectores políticos.

Por este manejo poco “profesional”, políticamente hablando, uno se pregunta si existe una coordinación buena y real entre el Ejecutivo (léanse el premier y los ministros) y las dos bancadas de Fuerza Popular en el Congreso. Pareciera, incluso, que los proyectos sorprendieron a los mismos senadores y diputados oficialistas y ahora no tienen muchas ganas ni argumentos para hacerlos suyos. Uno se puede aventurar a decir que no hay una buena relación entre el Gabinete Ministerial y sus senadores y diputados.

A esto se suma un debate que aumenta la confusión. ¿Se puede aprobar solo una parte del paquete? ¿El Congreso puede devolver al Ejecutivo el paquete para que lo modifique y lo acote rápidamente a fin de aprobarlo por consenso? ¿Lo que aprueben los diputados puede corregirlo el Senado? ¿El Senado puede tirar al tacho lo aprobado por los diputados, volver a la propuesta original del Ejecutivo y aprobarla?

Haría bien el Congreso en aclarar esos temas para que las bancadas y la población sepan realmente cómo son las cosas y no se estén lanzando rumores, ideas o iniciativas que no tienen ningún fundamento. Eso es mucho más útil que estar aprobando viajes y gastos para que cuatro asistentes acompañen a un congresista en sus “labores” (es un decir) de representación, lo que en realidad es una muestra de una ceguera política monumental y un autogol digno del peor de los futbolistas.

Lo peor en política, si se quiere hacer un buen Gobierno y una buena gestión, es no ofrecer información y dejar que los rumores y las versiones de todo tipo vayan creando las “narrativas”. Y eso puede pasar, por ejemplo, con el tema del Escudo de las Américas, sobre el que todavía no existe, por parte del Gobierno, información detallada ni respuestas a las interrogantes sobre derechos y obligaciones o sobre la letra chiquita.

Todo sería más fácil para el Gobierno si diseñara, para cada caso, una estrategia con anticipación y si apelara a la persuasión antes que a la presión, pero con buenos argumentos y solidez. Como decían las abuelas, es mejor con miel que con hiel.

Enrique Castillo es periodista.

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