La interrupción de servicios básicos y cadenas logísticas podría prolongar por años la recuperación económica tras un gran sismo, advierte APESEG. Foto: Andina/ referencial.
La interrupción de servicios básicos y cadenas logísticas podría prolongar por años la recuperación económica tras un gran sismo, advierte APESEG. Foto: Andina/ referencial.

Los recientes han vuelto a encender las alertas sobre el nivel de preparación de los países frente a de gran magnitud. En el caso peruano, especialistas advierten que tan importante como resistir el impacto inicial será la capacidad del país para restablecer sus servicios, infraestructura y actividad económica en el menor tiempo posible.

Para el sector asegurador, el mayor problema no estaría necesariamente en la destrucción inicial, sino en el tiempo que tomaría recuperar la actividad económica. Eduardo Morón, presidente de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (Apeseg), sostuvo que el impacto económico de un desastre de gran escala no solo debe medirse por la infraestructura dañada, sino también por la capacidad de un país para reconstruirse y retomar sus niveles previos de actividad.

“El más severo es justamente el segundo efecto, porque implica tener menor nivel de actividad por mucho tiempo, simplemente porque no se tiene ninguna previsión”, señaló.

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Según explicó, países que cuentan con ahorros, seguros y recursos disponibles para atender emergencias pueden iniciar más rápidamente el proceso de recuperación. En cambio, economías con escasa protección financiera podrían depender de ayuda externa y enfrentar una reconstrucción más lenta y costosa.

La gran brecha del aseguramiento

Morón advirtió que la mayor parte de las empresas peruanas no cuenta con protección frente a eventos catastróficos. Una situación similar ocurre en el sector público.

“Solo la infraestructura concesionada tiene cobertura catastrófica y no alcanza más allá del 15% del total de infraestructura que tenemos en el Perú”, precisó.

Esta situación podría agravar el impacto económico de un gran terremoto, especialmente porque gran parte de la actividad empresarial depende de carreteras, puertos, aeropuertos y otros servicios públicos para operar.

El presidente de Apeseg añadió que, en muchos casos, las empresas cuentan con algún nivel de cobertura solo porque esta está asociada a créditos u otras operaciones financieras, mas no porque hayan contratado seguros específicamente para protegerse frente a riesgos catastróficos.

“Los impactos terminan siendo más grandes por este segundo efecto que te digo, no por el impacto directo del evento, sino porque ponerte de pie de vuelta te tarde mucho”, sostuvo.

Un golpe que alcanzaría a toda la economía

Si un sismo de gran magnitud afectara Lima, las consecuencias podrían extenderse a prácticamente todos los sectores productivos. Morón recordó que, de acuerdo con el escenario planteado por el Instituto Geofísico del Perú (IGP), un evento severo en la capital tendría repercusiones significativas debido al peso económico de la ciudad.

“Lima concentra un gran porcentaje del PBI del Perú, con lo cual la economía se va a ver seriamente afectada por un evento sísmico fuerte centrado en la capital”, indicó.

Como se sabe, según el documento “Perú: Producto Bruto Interno por Departamentos 2007-2023” del Instituto Nacional deEstadística e Informática (INEI) se observó que, en el año 2023, Lima fue el departamento que tuvo mayor participación en el PBI con 43.6%.

Asimismo, alertó que daños en puertos, aeropuertos o carreteras interrumpirían las cadenas logísticas y de distribución de las empresas, afectando desde el abastecimiento hasta la comercialización de productos.

Aprender antes y no después

Para Morón, la principal enseñanza que deja la experiencia venezolana es la necesidad de prepararse antes de que ocurra una emergencia.

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“Lo mejor es aprender de los errores ajenos y no esperar aprender de los errores propios”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que el Perú mantiene una estrategia financiera incompleta frente a desastres, pues si bien existen mecanismos de ahorro para atender emergencias, todavía persisten brechas para afrontar eventos verdaderamente catastróficos.

Como referencia, durante el 2024 las compañías de seguros pagaron S/ 3 millones en siniestros asociados a coberturas por terremotos y temblores en seguros contratados por grandes empresas, mientras que en el caso de las pymes los desembolsos ascendieron a S/ 3.5 millones.

¿Está preparado el Perú para un terremoto de gran magnitud?

Para Mary Mollo, especialista en Gestión de Riesgos de Desastres y docente de ESAN, comparar lo ocurrido en Venezuela con un obliga a considerar diferencias geológicas fundamentales.

Explicó que, mientras el reciente sismo venezolano se produjo por un movimiento lateral entre placas tectónicas, en el Perú los terremotos se originan por un proceso de subducción entre las placas de Nazca y Sudamericana, un fenómeno que suele generar eventos de mayor duración, intensidad y capacidad destructiva.

“El terremoto que nosotros tendría sería de mayor magnitud y de mayor daño para el territorio peruano”, sostuvo.

La especialista recordó que, según estimaciones de instituciones científicas, el país enfrenta un prolongado silencio sísmico en la costa central desde 1746, por lo que un eventual sismo en Lima podría alcanzar magnitudes de entre 8.5 y 8.9.

La principal enseñanza que deja la experiencia venezolana es la necesidad de prepararse antes de que ocurra una emergencia, señala presidente de APESEG. Foto: Juan BARRETO / AFP
La principal enseñanza que deja la experiencia venezolana es la necesidad de prepararse antes de que ocurra una emergencia, señala presidente de APESEG. Foto: Juan BARRETO / AFP

Infraestructura vulnerable y crecimiento desordenado

Mollo señaló que uno de los principales desafíos del país sigue siendo la falta de planificación territorial y el crecimiento urbano informal.

“Tenemos un territorio ocupado en más del 70% solo en Lima de manera informal, con poco estudio de suelos, con una construcción muy precaria”, advirtió.

A ello se suma, dijo, la necesidad de garantizar que las edificaciones cumplan efectivamente con estándares de sismorresistencia y que las inversiones públicas y privadas incorporen criterios de gestión del riesgo.

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Para la académica, el país mantiene una cultura predominantemente reactiva frente a los desastres.

“Lo único que se preocupa es enfrentar el desastre, no prevenirlo”, cuestionó.

En ese sentido, consideró indispensable que las autoridades prioricen la gestión del riesgo antes de que ocurran las emergencias y no solo durante la etapa de reconstrucción.

¿Aguantarán las edificaciones? Riesgos no son iguales en toda Lima

Para Darwin La Torre, ingeniero civil y docente de la Universidad de Lima, uno de los principales problemas que enfrenta el país es el alto nivel de informalidad en las construcciones. Según indicó, más del 70% de las , muchas veces mediante autoconstrucción y sin la participación de profesionales especializados, lo que dificulta garantizar que cumplan criterios de sismorresistencia.

El especialista explicó que las edificaciones formales diseñadas bajo el Reglamento Nacional de Edificaciones están concebidas para proteger la vida de las personas incluso frente a sismos severos. Sin embargo, ello no significa que queden intactas. “Si el sismo es muy severo, se admiten daños estructurales. Lo importante es que las personas puedan salir con vida”, precisó. Agregó que, ante eventos moderados, podrían registrarse daños no estructurales, mientras que frente a sismos leves las edificaciones no deberían sufrir afectaciones.

La Torre advirtió que no todas las zonas de Lima presentan el mismo nivel de vulnerabilidad. Distritos construidos sobre suelos blandos o arenosos, como Chorrillos o Villa El Salvador, podrían experimentar una mayor amplificación de las ondas sísmicas, haciendo que el movimiento se perciba con mayor intensidad. Asimismo, alertó sobre las construcciones ubicadas en laderas y cerros, frecuentes en diversos distritos de Lima Norte y San Juan de Lurigancho, donde existe un doble riesgo: la amplificación del movimiento sísmico y la posibilidad de deslizamientos o caída de rocas sobre las viviendas.

El especialista también llamó la atención sobre las edificaciones ubicadas en zonas cercanas a los acantilados de la Costa Verde. Explicó que estas áreas presentan un riesgo adicional debido a la , ya que gran parte del terreno está compuesto por materiales poco compactos. “Existe un serio riesgo de deslizamiento debido a que el suelo es suelto”, advirtió.

El ingeniero también llamó la atención sobre edificaciones levantadas fuera de los parámetros permitidos o sin adecuada supervisión municipal. “Las construcciones que no están normadas, fuera de lo permitido, son justamente las edificaciones vulnerables”, señaló. Añadió que las municipalidades tienen un papel clave en la fiscalización de las obras para evitar construcciones inseguras y garantizar el cumplimiento de las normas técnicas vigentes.

Agua, comunicaciones y hospitales: los servicios críticos

De producirse un , los principales desafíos estarían asociados a garantizar la continuidad de servicios esenciales.

Mollo advirtió que la capacidad hospitalaria, las comunicaciones, el suministro eléctrico y el acceso al agua serían factores críticos durante las primeras horas de la emergencia.

“Al afectarse la infraestructura y las plantas de tratamiento de agua, podríamos tener afectados al 70% u 80% de la población de Lima que se abastece de la cuenca del río Rímac”, explicó.

Asimismo, alertó que la interrupción prolongada de estos servicios podría derivar en problemas sanitarios, paralización de y una recuperación que tomaría años o incluso décadas.

Como referencia, recordó que, , aún existen zonas que no han culminado su proceso de rehabilitación.

“Por cada sol que hoy no hemos invertido en mejorar infraestructura sismorresistente, vamos a tener que invertir hasta diez soles más”, remarcó.

SOBRE EL AUTOR

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.

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