
La medicina ha logrado identificar una relación entre el estrés y afectaciones oculares —a pesar de que no se entienda del todo—, ya que en algunos periodos, el incremento de cortisol y adrenalina puede afectar nuestra visión.
César Bernilla, médico oftalmólogo de Oftalmosalud, comenta que la elevación de la presión intraocular por periodos largos de tiempo puede dañar al nervio óptico y producir glaucoma: la primera causa de ceguera irreversible en el mundo.
Ante este escenario, es clave identificar cambios visuales tempranos, incluso si parecen leves. El experto menciona que se deben realizar chequeos y exámenes para encontrar un diagnóstico a tiempo, considerando que el glaucoma es una enfermedad asintomática.

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“Cuando estamos estresados también se incrementa la sensibilidad a la luz. Se puede notar como las luces brillantes se ven más intensas de lo acostumbrado”, indica.
En mayores de 40 años puede notarse que la ansiedad empeora su presbicia y pese a acudir a una óptica para cambiar sus lentes, tras un periodo determinado el daño empeora y no encontraron la solución.
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Otro síntoma del estrés ocular es cuando los párpados tiemblan. Dichas mioquimias o espasmos oculares son bastante comunes y empeoran encima si tomas café. Bernilla comenta que esta afectación “desaparece solo” tras solucionar la causa del estrés.








