
La fintech peruana Capitalia tiene una meta definida y es transformarse en un banco digital supervisado en un plazo de cinco años.
La estrategia contempla una evolución gradual dentro del sistema financiero, que incluye el paso a un fondo público, la constitución de una SAFI (Sociedad Administradora de Fondos de Inversión) y, finalmente, la obtención de una licencia bancaria, adelantó a Gestión Alonso Bringas, founder & CEO de Capitalia.
Este proceso apunta a consolidar un modelo de financiamiento alternativo que pueda escalar, operar bajo supervisión y ampliar el acceso de las empresas al crédito formal, agregó.
LEA TAMBIÉN Cinco millones son víctimas de robo de celulares para vulnerar sus cuentas, ¿bancos reponen?
La firma apuesta por una banca digital abierta, más eficiente y cercana al cliente final. Al operar de manera digital y sin la estructura física, puede ofrecer mejores tasas de interés y servicios a los emprendedores peruanos, argumenta. La visión es integrar el ecosistema fintech con el sistema bancario tradicional, añade.
El ejecutivo comentó que el modelo de negocio actual está respaldado por la administración fiduciaria registrada por la SBS, y cuenta con un oficial de cumplimiento que reporta a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), con el fin de prevenir delitos de lavado de activos.
Pese a que aún no puede realizar una oferta pública, busca alinearse con los estándares de transparencia, supervisión y seguridad de la banca tradicional, mencionó.

Operaciones
En el corto plazo, el fondo gestionado por Capitalia concentra sus operaciones en el financiamiento de emprendedores y pymes, principalmente de los sectores comercial e inmobiliario, que requieren capital de trabajo de forma rápida, refirió Julio Aguilar, director general de Capitalia.
“Se trata de empresas que, pese a tener negocios en marcha y activos que respaldan sus operaciones, enfrentan restricciones de liquidez que les impiden aprovechar oportunidades o resolver contingencias”, manifestó.
Entre los clientes más frecuentes figuran compañías que necesitan recursos para pagar derechos aduaneros y liberar mercadería, así como empresarios en expansión que recurren a la banca alternativa para sostener el crecimiento de sus negocios, detalló.
Otra línea relevante de financiamiento es la reestructuración de deudas, que permite a las empresas extender plazos y ordenar su flujo de caja, añadió.
Garantías
Transacciones originalmente pactadas a un año pueden transformarse en obligaciones de hasta tres años, “generando mayor estabilidad financiera”, resaltó.
Los créditos otorgados van desde US$ 100,000 hasta US$ 500,000 y están respaldados por garantías inmobiliarias —viviendas, locales comerciales o propiedades logísticas— con un índice de cobertura de hasta tres a uno, explicó.

Inversionistas
Del lado de los recursos captados, el fondo gestionado por Capitalia está integrado por inversionistas personas naturales, principalmente entre los 35 y 60 años, que buscan alternativas de rentabilidad en un entorno de mayor control de riesgo, precisó Julio Aguilar.
El ticket mínimo de inversión es de US$ 70,000, aunque el monto más recurrente se ubica alrededor de US$ 150,000, señaló. “Y la rentabilidad anual bordea el 14%”, acotó.
LEA TAMBIÉN Bancos deberán informar ataques a cuentas el mismo día y clientes recibirán algo gratis

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








