
El crimen sigue extendiéndose a pasos agigantados en el país. Ni los estados de emergencia ni las intervenciones que viene desarrollando el Gobierno en penales parecen frenar esa tendencia, ¿qué revelan las estadísticas?
Los ciudadanos tienen hoy más motivos para sentirse amenazados por el riesgo de ver vulneradas sus cuentas bancarias.
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Así lo consigna el último reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia, iniciativa del BCP y la consultora Capital Humano y Social.
Según el informe, a diciembre del 2025, el 22% de los encuestados, mayores de 18 años, indicó que ha sido víctima de robo de su celular y que con este accedieron a sus cuentas bancarias o conoce a algún agraviado. En diciembre del 2024, ese porcentaje llegaba solo al 12%.
De esta forma, se incrementó de 2,970,000 a 5,450,000 el número de peruanos que habría sido víctima de esa vulneración a sus cuentas bancarias tras el robo de su teléfono móvil.
Lo anterior, según el citado reporte, “representa un crecimiento de algo más del 80% en la vulneración de información bancaria, incrementando el daño patrimonial de las víctimas de la inseguridad”.
“Ese crecimiento ha sido realmente la mayor sorpresa que hemos tenido (en el reporte). La criminalidad común entrega (el celular robado) a la criminalidad organizada, que extrae la información con dos propósitos: vaciar cuentas y vender los contactos para (realizar) estafas”, explicó Ricardo Valdés, gerente general de Capital Humano y Social.
“(Ese delito, en el 2025) ha afectado a 2,480,000 personas adicionales al 2024”, enfatizó.
Valdés consideró, además, que el Gobierno debería contar con dicha información, pues implica analizar no solo el nivel de victimización, es decir, a cuántos les robaron el celular, sino qué hicieron los delincuentes con ello: vaciar cuentas bancarias.
“(Las cifras revelan que) sí hay una tendencia a que se produzcan robos de celulares para poder desbloquear datos y acceder a cuentas bancarias. Eso es un reemplazo de lo que ocurría antes con los secuestros al paso, donde te llevaban con tu tarjeta y te obligaban a sacar dinero del cajero”, comentó a Gestión Álvaro Castro, socio de Damma Legal Advisors.
Además, afirmó que hoy existen organizaciones criminales muy especializadas que son capaces de vaciar en solo minutos las cuentas bancarias vía los celulares robados.
Extorsión
Otro dato saltante del estudio es que una cuarta parte de la población del país mayor a 18 años indica conocer a alguien o haber sido víctima de extorsión en los últimos tres meses, lo que representa a más de seis millones de personas.
Ese porcentaje (25%) se mantuvo en el 2025 en un nivel similar al del año previo. Sin embargo, se observa que parte de la extorsión se ha desplazado de Lima hacia el interior del país y de la zona urbana hacia la zona rural, lo que se explica por una mayor diversificación territorial del negocio extorsivo.
En términos regionales, esa ampliación se verifica especialmente en el centro del país, donde la incidencia creció de 15% en el 2024 a 23% en el 2025. Ese aumento de ocho puntos representa un incremento del 53%.
“En conjunto, el crecimiento (de la extorsión) en las regiones centro, sur y oriente parecería ser consecuencia de la disminución de 2% en Lima, zona de mayor concentración poblacional, y de la disminución de 5% de la incidencia extorsiva en el norte del país. En cualquier caso, la mala noticia es que el negocio criminal de la extorsión no ha disminuido, sino que se ha redistribuido a nivel nacional”, advierte el referido informe.

Gota a gota
Otra amenaza que sigue escalando en nuestro país son los préstamos extorsivos. Entre diciembre del 2024 y el mismo mes de 2025 subió de 15% a 19% los encuestados que respondieron afirmativamente a la pregunta: en los últimos tres meses, ¿usted o alguien que conoce ha sido víctima del crédito ‘gota a gota’? Es decir, involucra a la quinta parte de los ciudadanos adultos.
Pero lo llamativo, además, es que la incidencia ha bajado un punto porcentual en Lima, mientras que el crecimiento de este delito en provincias ha sido “significativamente mayor”, de acuerdo con el informe.
Lo anterior significa, asimismo, que un millón de ciudadanos se han sumado como víctimas de estos financiamientos ilegales durante los últimos 12 meses.
“Las personas que se han incorporado (como víctimas durante el último año) tienen las características de ser básicamente del interior del país y del ámbito urbano”, resumió Valdés.
El especialista precisó que el ‘gota a gota’ creció principalmente en ciudades cercanas a Lima como Cañete, Huaura, Chincha e Ica.
Se expandió también en ciudades del centro como Huancavelica, Huancayo, Jauja, Pasco y Huánuco, mencionó.
“El centro ha tenido un crecimiento muy fuerte a nivel de préstamo ‘gota a gota’ de cerca de 130%”, dijo.

Ocho regiones concentran más de 80% de los homicidios
En ocho de las 26 regiones (incluye el Callao) se han registrado 1,532 homicidios de los 1,826 documentados en el país durante el 2025. En otras palabras, en esas regiones se concentró el 84% de todas las víctimas, según el reporte del BCP y CHS.
Asimismo, en 20 de los 50 distritos de Lima y Callao se han reportado 643 homicidios de los 705 compilados por el banco y la consultora. Es decir, en esos distritos se halló el 91% de víctimas.
En ese contexto, Carlos Basombrío, investigador en temas de seguridad y exministro del interior, expresó su preocupación sobre la veracidad de las cifras oficiales y sostuvo que se podrían estar “adulterando cifras” en la base de datos de la Policía, además de que existirían inconsistencias “muy llamativas” en el Sinadef (Sistema Informático Nacional de Defunciones).
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Reclamos
Álvaro Castro explicó que en la modalidad clásica, de secuestro al paso, la víctima normalmente asume el perjuicio en sus cuentas bancarias. “Será un delito, habrá que perseguir al delincuente, pero el banco no tiene responsabilidad”, dijo el abogado.
En la modalidad de robo de celular para vulneración de cuentas, podemos distinguir varios escenarios. Uno, por ejemplo, en el que la persona no bloqueó inmediatamente sus cuentas.
“Imaginemos que le robaron el celular, usted no se dio cuenta y se hicieron unos consumos no reconocidos. En ese caso, hay que poner un reclamo ante el banco, y la entidad evaluará si fue o no razonable el mecanismo de autenticación, de validación de identidad (empleado) para saber si era el cliente quien hacía la operación”, sostuvo.
Una vez resuelto el reclamo, si el consumidor no está de acuerdo puede acudir a Indecopi.
Si los consumos fueron pequeños, el banco puede argumentar que esa operación se enmarcaba dentro de una conducta habitual, refirió Castro.
“Pero si las transacciones se salen del patrón, si las circunstancias justificaban el sospechar de la operación y el banco no aplicó ningún mecanismo de verificación adicional de identidad, entonces (como consumidor) puede ir a Indecopi”, señaló.
En conclusión, es importante bloquear lo más rápido posible las cuentas bancarias cuando la persona es víctima del robo de su móvil. Además, el banco podría reponer a la víctima si las transacciones realizadas por el delincuente fueron sospechosas y no se aplicó ningún método extra para validar la identidad del titular de la cuenta.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








