
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) busca acelerar la inclusión de más peruanos al sistema financiero, pero también avivar la competencia que redunde en mejores condiciones para los consumidores.
Para ello, el esquema elegido es el open finance, o finanzas abiertas que, en simple, permite que las entidades bancarias compartan la información que poseen de sus clientes –de operaciones y cuentas, por ejemplo,- con otras con las que compiten. Así, las instituciones financieras podrán ofrecer mejores productos y servicios a los usuarios, incluso personalizados, lo que propiciará una competencia más intensa por ganarse a clientes de otros bancos.
Los datos a compartir, entre otros, serán de identificación, historial de transacciones, información de contratos, saldos de cuentas, de seguros y aportes de AFP.
“Esto es una respuesta que facilita a las personas, que son las dueñas de esa información, porque esa información es de la persona, no es del banco, la posibilidad de encontrar alternativas de una manera muy rápida con su consentimiento, pero sin que tenga que llevar un file (archivo) de un lado al otro”, resumió el el superintendente de la SBS, Sergio Espinosa.
Puso énfasis en que hoy solo el 35% de peruanos adultos tiene un crédito en el sistema financiero, brecha “que también se puede contrarrestar a través de las finanzas abiertas”.
En torno a la preocupación que pudiera surgir sobre la seguridad de los datos de los clientes, acotó: “La superintendencia tiene que garantizar que esa información esté segura y por lo tanto para ser parte de ese sistema, sea microfinanciera, banco, cooperativa, más adelante fintech, tiene que garantizar los estándares de seguridad que se van a definir en ese camino”.

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Mejores condiciones para clientes
Los usuarios del mercado financiero podrán acceder a mejores condiciones y tasas de interés en sus créditos y depósitos, plazos más largos, y a productos y servicios ajustados a sus propias necesidades, afirmó la jefa del departamento de finanzas abiertas de la SBS, Claudia Cánepa.
En este punto, Espinosa citó un caso práctico de los alcances de este sistema, con una experiencia personal de un colega suyo en Chile: “El caso de su hipoteca, que a través de esto simplemente apretando un botón en el teléfono y haciendo la autorización para que la información pase de su banco a otro banco, ese otro banco le había ofrecido una tasa de 1.25% menos en su hipoteca. Ojo, con una hipoteca donde la tasa es súper relevante”.
El modelo que se pretende aplicar en Perú, busca justamente que un banco pueda asignar, de forma muy rápida, una tasa de interés más baja para el crédito de la persona, pues todo el proceso de acopio de información para calcular el riesgo del usuario y, por tanto, el costo al que se le financia, se simplifica y agiliza, ya que con el open finance se comparte, entre otros, los datos para la evaluación crediticia, afirmó.
Obligatoriedad para entidades financieras
Uno de los aspectos centrales del open finance en el Perú es que su aplicación será obligatoria, gradualmente, para las entidades financieras, pues se ha constatado que esquemas voluntarios en otros países no tuvieron éxito.
“(…) Otra lección aprendida importante es que los esquemas voluntarios no han sido necesariamente exitosos y que donde el esquema ha funcionado de manera exitosa, es donde ha habido algún nivel de obligatoriedad en cuanto a la participación de la de algunas empresas como parte del sistema”, dijo Cánepa.
“Los objetivos que perseguimos es fomentar la competencia, promover un sistema financiero innovador, cada vez más más digitalizado, promover la inclusión financiera, pero también empoderar al usuario para que este pueda tener esta facilidad de compartir su información en su beneficio”, añadió.

La hoja de ruta de la SBS para las finanzas abiertas, contempla, en el presente semestre, diagnosticar el mercado –brechas regulatorias, operativas y tecnológicas- para establecer una línea de base.
Desde este semestre y hasta fin del 2027 se definirá el marco regulatorio asociado, el esquema de gobierno y las especificaciones para el funcionamiento del sistema.
La implementación gradual de la banca abierta –habilitación de las capacidades necesarias para que los usuarios puedan compartir, de forma segura y con su consentimiento, la información que mantienen en las empresas del sistema financiero-irá del primer semestre del 2027 hasta el 2029 y se iniciará con la adecuación de la norma, para luego dar lugar a la implementación de los primeros grupos de datos a compartir.
Hora cero para los bancos
En la consolidación del open finance peruano, del 2029 en adelante, se pasará de un esquema de banca abierta a uno de finanzas abiertas, en el que se amplía el universo de participantes y el alcance de los datos a compartir, con, por ejemplo, fintech, aseguradoras y fondos de pensiones.
Pero la hora cero para el modelo está fijada a inicios del 2028, cuando Espinoza y Cánepa señalan que empezarán los primeros intercambios de información de los clientes del sistema financiero.
Se empezará con los bancos más grandes -los cuatro de mayor envergadura en el Perú concentran el 82% de los créditos- y entidades financieras que quieran participar, pero que, indispensablemente, cumplen con los requisitos regulatorios del open finance.
“La idea es partir de una de un concepto de obligación para todos, pero con dos, digamos, aclaraciones. La primera es que es un proceso progresivo por capas, no es que todos entran al mismo tiempo. (…) La idea es que entren los más grandes y algunos voluntarios que estén preparados. (El) piso está abierto, pero no se puede obligar a todos desde el comienzo”, dijo Espinosa.

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Mayores oportunidades
La mayor disponibilidad de información financiera abriría oportunidades claras para la banca en el rubro inmobiliario y automotriz, sostuvo Daniel Chicoma, consultor de Marketing Digital & E-commerce.
Con un acceso más amplio al historial de ingresos, movimientos y capacidad de pago de las personas, los créditos vinculados a esos mercados podrían otorgarse de forma más eficiente, rápida y segmentada, comentó.
“Incluso las mypes se beneficiarían, ya que las entidades podrían perfilar mejor sus campañas y ofrecer productos ajustados a su realidad, sin apuntar al aire”, agregó.
Sin embargo, el principal riesgo radica en la protección de esa información, advirtió. En un contexto en el que ya se han verificado filtraciones de datos en entidades financieras, surge la pregunta sobre qué garantías existirían para resguardar millones de registros, manifestó.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.








