
Todo parece indicar que Rafael López Aliaga repetirá el plato a pesar de la prohibición constitucional que le impide reelegirse (una norma absurda para un alcalde, pero esa es la ley). Ello, debido al vergonzoso silencio del Jurado Nacional de Elecciones, que aun después de los comicios no dice si la artimaña de “lo que está prohibido es postular, no asumir el cargo” es procedente o no. Pero así somos los peruanos, pues, que en vez de repudiar premiamos a quienes se burlan de la ley.
Lamentablemente para el eventual alcalde electo, sus propias decisiones han hecho que la situación de la comuna limeña sea mucho más complicada que en el 2023. Para empezar, ya no puede seguir endeudándola. De acuerdo con el Consejo Fiscal, la deuda de la MML ya ascendía, a fines del 2025, a S/ 5,045 millones, una cifra 3.6 veces más grande que la del 2022. La deuda es tan grande que triplica los ingresos corrientes promedio de la MML y cuyo repago requerirá, a partir del 2028, un monto mayor al que en promedio invierte la MML todos los años.

Lo peor es que, a julio de este año, de los 58 proyectos financiados con esta deuda, 33 (el 57%) no registraba avance físico y los demás tenían un avance financiero del 24.6%, lo que quiere decir que una parte importante del dinero recaudado está en las arcas municipales, sin ser gastado. Como los intereses que recibe la MML por estos depósitos son menores que los que tiene que pagar por ellos, en el 2025 el dinero no usado le costó S/ 152 millones netos (el 3% de la deuda total). Una gestión financiera tan deficiente que le costaría su puesto a la gerencia de cualquier empresa mínimamente seria.
Pero eso no es todo. En su afán de posicionarse como un luchador anticorrupción, durante su primera gestión el alcalde desconoció las obligaciones contractuales asumidas por la MML con diversos concesionarios, por lo que, a fines del 2025, solo a Rutas de Lima le debíamos ya más de S/ 1,400 millones. Ello sin tomar en cuenta el nuevo laudo arbitral del que nos enteramos hace unos días, y por el que tendremos que pagar entre S/ 1,000 y S/ 1,300 millones más.
Cabe mencionar que parte de la culpa la tiene el MEF. Y es que, por razones puramente políticas, sucesivos ministros de Economía se han hecho los locos con la norma que le permite a la MML sobreendeudarse.
La principal consecuencia de este irresponsable manejo financiero es que cada sol destinado a pagar una deuda que hoy financia fierro, cemento (y aire) que no contribuyen en nada a mejorar nuestras vidas es un sol que no podrá usarse para solucionar uno de los principales problemas de los que debería encargarse la MML: el del insoportable tráfico de la ciudad. Nada cambiará si no hay dinero para una mejor infraestructura vial, una gestión eficiente del tránsito y un transporte público decente.
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Yo, mientras tanto, pido que cuando muera echen mis cenizas en donde pasé la mayor parte de mi vida: en la Javier Prado.
Enzo Defilippi es profesor principal de la Universidad del Pacífico







